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sábado, 16 de noviembre de 2013

Edipo y la esfinge

Y la esfinge le pregunto a Edipo:

-Se mueve a cuatro patas por la mañana, 
camina erguido al mediodía 
y utiliza tres pies al atardecer. 
¿Qué es?

Y Edipo respondió:

-El hombre.

viernes, 18 de octubre de 2013

Apolo y Dafne


La historia del dios Apolo y la ninfa Dafne (significa laurel) trata de una de las desdichas amorosas que sufriera Apolo a causa de su vanidad, por burlarse de Eros.

Según cuenta una leyenda griega, Apolo en un viaje se topó con una serpiente Pitón, que se escondía en el monte Parnaso, y como buen cazador, quiso darle muerte. Logró herirla con sus flechas y siguiendo los rastros de sangre que la bestia había dejado, llegó al templo de Delfos, donde acabó con ella mediante varios disparos de flechas.
Delfos era considerado un lugar sagrado, y donde los dioses acudían a pedir consejos a los oráculos de la Madre Tierra. Por ello, aquellos dioses se sintieron ofendidos de que se hubiese cometido semejante atrocidad en el Templo, así que ordenaron a Apolo que reparase de alguna manera lo que había hecho, pero el dios se opuso y hasta reclamó Delfos para sí.
Se apoderó del oráculo y fundó unos juegos anuales que debían celebrarse en un gran anfiteatro, en la colina que había junto al templo. Orgulloso Apolo de la victoria conseguida sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse del dios Eros por llevar arco y flechas siendo tan niño. Irritado, Eros se vengó disparándole una flecha de oro, que le hizo enamorarse de la ninfa Dafne locamente, mientras a esta le disparó otra flecha, esta de plomo, que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo.
Dafne era una ninfa cazadora consagrada a Artemis, y por lo tanto, rechazaba cualquier tipo de amor masculino, y, por supuesto, no quería casarse.
Impulsado por el hechizo de la flecha de Eros, Apolo persiguió sin cesar a Dafne, quien huía constantemente de él. Pero con el tiempo las fuerzas de la ninfa para huir fueron abandonándola mientras que Apolo se acercaba cada vez más; fue así que la ninfa pidió ayuda a su padre, el río Peneo de Tesalia. Apenas había escuchado su llamada, cuando todos los miembros se le entorpecen: sus entrañas se cubren de una tierna corteza, los cabellos se convierten en hojas, los brazos en ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transforman en raíces, ocupa finalmente su cara, la altura y sólo queda en ella la belleza. Este nuevo árbol es el simbolo del amor de Apolo, y puesta su mano derecha en el tronco, advierte que aún late el corazón de su amada dentro de la nueva corteza, y abrazando las ramas con cariño, besa aquél árbol que parece rechazar sus besos.su padre la había convertido en un árbol, en laurel, y aún así, éste seguía reflejando la belleza incomparable de su hija.

Como consecuencia de este lance, el laurel es la planta dedicada a Apolo, en recuerdo de su amor por Dafne. Una corona de laurel era el premio que recibían los ganadores del concurso Pítico.

http://sinalefa2.wordpress.com/leyendas-y-mitos/apolo-y-dafne/

lunes, 14 de octubre de 2013

La caja de Pandora

Ay, cómo me gusta el nombre "Pandora".

Bueno, viendo que no va mal lo de los mitos, aquí os dejo el siguiente.

Se me olvidaba comentar que este mito también lo he conseguido de:
http://sinalefa2.wordpress.com/leyendas-y-mitos/la-caja-de-pandora/
Gracias a la página, que ofrece una buena base.


Zeus y el resto de los dioses vivían en el monte Olimpo.
En la tierra, el titán Prometeo creó la raza humana a la que dotó de conocimientos y le enseñó a respetar a los dioses.
Zeus le gustó mucho lo que había hecho Prometeo y quiso darle un premio. Ordenó al dios  Hefesto que creara la primera mujer de la tierra para regalársela a Prometeo.
Hefesto modeló con arcilla una bellísima mujer que llamó Pandora.
La belleza de Pandora impresionó a todos los dioses delOlimpo y cada dios le fue concediendo una cosa. Atenea la dotó de sabiduría, Hermes de elocuencia y Apolo de dotes para la música.
El don de Zeus consistió en una hermosa caja, que se suponía contenía tesoros paraPrometeo, pero le dijo a Pandora que la caja no podía abrirse bajo ningún concepto, lo que Pandora prometió a pesar de su curiosidad. pandora
Pandora y su caja fueron ofrecidos a Prometeo, pero este no se fiaba de Zeus y no quiso aceptar los regalos. Para que Zeus no se ofendiera Prometeo entregó ambos regalos a su hermano Epimeteo y le dijo que guardara bien la llave de la caja para que nadie pudiera abrirla. Cuando Epimeteo conoció a Pandora se enamoró locamente y se casó con ella aceptando la caja como dote.
Un día Pandora, que era muy curiosa, no pudo aguantar más, le quitó la llave a Epimeteo y abrió la caja, de la que salieron cosas horribles para los seres humanos como enfermedades, guerras, terremotos, hambres y otras muchas calamidades.
Al darse cuenta de lo que había hecho Pandora intentó cerrar la caja, pero sólo consiguió retener dentro la esperanza que, desde entonces, ayuda a todos los hombres a soportar los males que se extendieron por toda la tierra.

martes, 8 de octubre de 2013

¿Mi día a día? Un mito

Acabo de decidir que cada cierto tiempo, publicaré una leyenda de cualquier mitología. Me ha venido esta idea mientras hacía un trabajo de arte, en el que tengo que hacer un proyecto sobre Narciso y Eco. Por lo tanto, se me ha encendido la bombilla, y he dicho: Pues no es mala idea. Así a lo mejor entretengo más.

Me pregunto qué haré escribiendo en estos momentos cuando tengo que estudiar historia, teniendo el jueves examen. No me entiendo.

Hoy he corrido dos series de 12 minutos. He quemado muchas calorías, aunque las he vuelto a ganar con la merienda ¬¬". (Dichosos vicios mundanos...). Ah, y luego, en cuerpo y salud, hemos hecho zoom o como se diga. No es el zoom de cámara, es una mezcla de varios bailes moviditos. Como la samba, chachachá, merengue...
A mí eso del baile nunca me ha gustado. No. No sé bailar y nunca sabré. Me da una vergüenza...

Y ahora, el mito de Eco y Narciso.


Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía  a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sinohada violeta   solamente  repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.
Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas.
Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.
- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?
- Aquí… me sigues… -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.
narcisoNarciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa… pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído… “qué estúpida… qué estúpida… qué… estu… pida…”. Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva…
Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis… y así, Némesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.

De la dirección:
http://sinalefa2.wordpress.com/leyendas-y-mitos/eco-y-narciso/